Un mes con Domingo Savio – Día 21: “Domingo se despide del Oratorio”

Santo Domingo Savio, Domingo Savio, Salesiano, Salesianos, Santidad SalesianaTodos los meses se celebra en el oratorio el Ejercicio de la Buena Muerte. Un acto sencillo, pero muy práctico en la vida cristiana. Los muchachos de Don Bosco lo hacían con fervor sin igual. Domingo, en el último mes que pasó en el oratorio, cuando ya Don Bosco había decidido enviarlo a su casa, hizo de este Ejercicio una verdadera preparación para una Buena Muerte.

Partió para su casa el domingo lº de marzo de 1857, por la tarde. Vino el padre a buscarlo. Empleó la mañana en arreglar sus cosas y en despedirse uno por uno de todos sus compañeros. Al momento de partir dijo a Don Bosco: “Ya que usted no quiere que yo deje mis huesos aquí, tendré que llevármelos a Mondonio. La molestia en Valdocco sería por poco tiempo… porque esto habría terminado rápido. Sin embargo, hágase la voluntad de Dios. Recuerde, si va a Roma, no se olvide del recado para el Papa referente a Inglaterra. Ruegue para que yo tenga una buena muerte. Nos volveremos a ver en el cielo”.

Domingo tenía fuertemente agarrada la mano de Don Bosco y estaba emocionado. El momento era conmovedor. De repente se vuelve hacia sus compañeros que lo habían acompañado hasta la puerta y alza las manos: “Adiós, a todos! nos veremos de nuevo allá, en la casa de la felicidad, en el Paraíso…!”.

Y de nuevo le dice a Don Bosco:
-¡Déjeme algún recuerdo!
Dime lo que quieras, que te lo doy enseguida, le respondió Don Bosco- ¿quieres un libro?
-No, -responde Domingo-, deme algo mejor.
-¿Quieres dinero para el viaje?
-Eso precisamente, dinero para mi viaje… pero para el viaje a la eternidad.

Domingo quería una oración especial. Don Bosco entregó a Domingo un pequeño crucifijo, de los que había traído de Roma con la bendición del Papa Pío IX y la indulgencia “in articulo mortis” (en punto de muerte). La tristeza invadió el corazón de Domingo. Sabía él que sus días estaban contados y hubiera querido morir allí, en el oratorio, acompañado por Don Bosco y por sus compañeros.

Don Francesia dijo una tarde: “Sé que Domingo al partir del oratorio se fue persuadido de que iba a morir pronto. El no acostumbraba venir a despedirse de mí las otras veces que iba a su casa. Esta vez, en cambio, vino corriendo a saludarme, como uno que se despide para siempre”.

PALABRAS DE DOMINGO SAVIO

¿Qué es una pequeña punzada en comparación de los clavos que pusieron en las manos y en los pies de nuestro inocentísimo Salvador?

PISTAS DE REFLEXIÓN

Cuándo suceden situaciones que no tenías planeadas, ¿las aceptas como Voluntad de Dios o reniegas de ellas?

Dios conoce muy bien lo que para nosotros es mejor y siempre nos dará justo lo necesario, aunque no estemos conscientes de ello.

ORACIÓN

Tú que fuiste un santo desde tu nacimiento y supiste siempre entregarte al Señor sin miedo, ayúdame a que yo también me entregue a Él y deposite en sus manos mi confianza absoluta. Guíame, Domingo, para que mis pasos me conduzcan por buenos caminos; para que pueda descubrir que en la alegría se encuentra la santidad y que, con amabilidad y amor, debo hacerlo todo en nombre de Dios.

Domingo, se siempre mi modelo a seguir y que mi única preocupación sea no pecar, para que así, con mis actos pueda agradar al Señor y honrarlo con mi vida entera para que, al final de la misma pueda como tú alcanzar la santidad. Amén.

Santo Domingo Savio, ayúdame a ser como tú.

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