Cuarto Domingo de Adviento

Adviento, Rezo, Las CharcasReunidos todos, se encienden las cuatro velas de la corona en el orden acostumbrado.

Inicio

Hermanos: a pocos días de la Navidad, la liturgia se une al simbolismo popular de esta fiesta, y nos presenta en un sólo cuadro, a María y al pueblecito de Belén. Sin embargo, no se trata de una anécdota folklórica.

Se trata de un signo de Fe, sobre el cual hoy vamos a reflexionar, guiados por la Palabra de Dios.

Una mujer lleva en su seno al Salvador… porque ha creído en la Palabra de Dios. Una comunidad hoy se reúne aquí con la conciencia de que en su seno está el Salvador, el Cristo Resucitado, porque la Palabra nos ha convocado.

Invocación

Nuestro auxilio es el Nombre del Señor
Que hizo el cielo y la tierra.

Señal de la Cruz

Oración

Bendito seas Padre por habernos enviado a tu Hijo que, como un niño indefenso, lloró en su cuna. Ayúdanos a comprender lo serio de este nacimiento las consecuencias que tiene en nuestras vidas. Te lo pedimos por el que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Hermanos: hagamos revisión de nuestra vida cristiana, para descubrir si nuestra Fe y testimonio cristiano están encarnados en las necesidades de la sociedad, de la que formamos parte.

Porque somos ricos en palabras y pobres en hechos,
Señor, ten piedad.

Porque somos reacios a comprender nuestro mundo,
Señor, ten piedad.

Por lo mucho que dejamos de hacer en beneficio de los hermanos,
Señor, ten piedad.

Por perder el tiempo en discusiones y enfrentamientos egoístas,
Señor, ten piedad.

Por la pereza en cambiar nuestros puntos de vista y nuestro esquema infantil de fe,
Señor, ten piedad.

Señor, haznos sensibles a la necesidad que tiene nuestro mundo, de la presencia sincera y generosa de los que nos llamamos tus discípulos, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo (1, 18-24)

El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: su madre María estaba prometida a José, y antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto. Después de tomar esta decisión, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas aceptar a María como tu esposa, pues el hijo que espera viene del Espíritu Santo. Dará a luz a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciad el Señor por el profeta: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel (que significa: Dios con nosotros).

Cuando José se despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado: recibió a su esposa.

Palabra del Señor.

Meditación

Llave de David y cetro de la casa de Israel, tú que reinas sobre el mundo, ven a libertar a los que en tinieblas te esperan.

Ven pronto, Señor, ¡Ven, Salvador!

¡Oh Sol naciente, Esplendor de la luz eterna y Sol de Justicia, ven a iluminar a los que yacen en sombras de muerte! ¡Ven pronto, Señor!

Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, Tú que unes a los pueblos, ven a libertar a los hombres que has creado. Ven pronto, Señor ¡Ven, Salvador!

¡Oh Emmanuel, nuestro Rey, Salvador de las naciones esperanza de los pueblos, ven a libertarnos, Señor, no tardes ya! Ven pronto, Señor. ¡Ven Salvador!

Oración comunitaria

Oremos todos juntos al Señor, para que sepamos unirnos a Jesucristo, en uan Fe humilde y esperanzadoras.

Para que la iglesia irradie la luz de liberación al mundo,
Ven, Señor Jesús.

Para que esta comunidad sepa descubrir al Dios de la Salvación en los signos de los tiempos,
Ven, Señor Jesús.

Para que cada día ofrezcamos a Dios un sí generoso y alegre,
Ven, Señor Jesús.

Para que desprendiéndonos del egoísmo y la pereza estemos totalmente disponibles, en la construcción de una sociedad más humana y justa,
Ven, Señor Jesús.

Para que crezcamnos en la libertad y responsabilidad,
Ven, Señor Jesús.

Para que Cristo viva en nuestros hogares, a través de un encuentro familiar caracterizado por la comprensión, el respeto al otro y la renuncia generosa de nuestros caprichos,
Ven, Señor Jesús.

Oremos, para que con el gozo de la cercanía del Nacimiento de Jesús, nos sintamos unidos y amados por el Padre con la oración que Jesús nos enseñó.

Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Señal de la Cruz

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