Primer Domingo de Adviento

Adviento, Rezo, Las CharcasInicio

Hermanos, al iniciar hoy el Adviento, comenzamos el Año Litúrgico, símbolo de nuestra larga travesía por la vida. Vamos caminando por el desierto, atravesando unas veces bellos oasis; otras sofocantes desiertos. Lo hacemos con alegría y con miedo, con fe y con desaliento, con prisa y agotados por el cansancio.

Es Adviento, tiempo de espera en las promesas de Dios y de esperanza en la seguridad de que todo se cumplirá, porque se va cumpliendo ya.

Es Adviento: levantemos las cabezas y estemos despiertos, porque llega el Hijo del Hombre, Cristo Jesús.

Invocación

Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Que hizo el cielo y la tierra

Señal de la Cruz

Oración

Señor, por tu poder todas las cosas son santificadas; bendice esta Corona y concédenos a todos los que la usamos, preparar nuestro corazón, para la venida de Cristo y así podamos recibir de ti, gracias abundantes. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Hermanos: al iniciar este nuevo Año Litúrgico, echemos una mirada hacia atrás, para ver, en qué medida, el año transcurrido fue un año de crecimiento en nuestra Fe Católica.

Por lo mucho que hablamos y lo poco que hacemos,
Señor, ten piedad.

Por tantas promesas que no hemos cumplido,
Señor, ten piedad.

Por tanta Palabra de Dios que no produjo fruto en nosotros,
Señor, ten piedad.

Por tanto egoísmo que nos impide amar a los hermanos,
Señor, ten piedad.

Por ser cristianos conformistas y comodones,
Señor, ten piedad.

Señor, perdónanos y ayúdanos a estar preparados para cuando vengas en la Gloria de tu Reino. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

Se enciende la primer vela

Lectura del Santo Evangelio según san Mateo (24, 37-44)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando se manifieste el Hijo del Hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé. En los días anteriores al diluvio, la gente comía y bebía, hombres y mujeres se casaban, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no sospechaban nada hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos. Pues así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces de dos que haya en el campo, a uno lo tomarán y a otro lo dejarán. De dos que estén moliendo, a una la llevarán y a otra la dejarán.

Estén pues atentos, porque no saben qué día llegará su Señor.

Entiendan bien que si el amo de casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no lo dejaría asaltar la casa.

Lo mismo ustedes, estén preparados: porque a la hora en que menos piensen, vendrá el Hijo del Hombre”.

Palabra del Señor.

Meditación
Anunciamos la venida de Cristo, pero no una solamente, sino también una segunda, mucho más maravillosa que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del Reino Divino. Casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo: doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos.

Doble también es su descenso; el primero silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro manifiesto, todavía futuro. En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá escoltado por un ejército de ángeles, glorificado. No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la del por venir.

Oración Comunitaria
Esta familia quiere caminar unida a Cristo, para que podamos crecer como hombres de Fe, Esperanza y Amor. Pidamos que sea así,

Para que, como Iglesia, seamos signos de Esperanza y Amor, roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que la comunidad cristiana, sepa mantenerse, a pesar de las dificultades internas y externas, roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que en nuestras familias renazca la esperanza y la unidad, a pesar de las contrariedades, roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Para que este Adviento signifique un paso hacia adelante en la conquista de una vida más justa, roguemos al Señor.
Te rogamos Señor, óyenos.

Oremos juntos, como Jesús nos enseñó.

Rezar un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Puede entonarse algún villancico si se desea.

Señal de la Cruz

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